Permíteles volver a casa. (John y Abraham Piper)

permitelesvolverEn una entrevista reciente realizada para "Christianity Today" recuenta los dolorosos eventos que rodearon la excomunión de su hijo de 19 años, Abraham.

La noche antes de esa excomunión, lo llame a las 10:00 AM y le dije, "Abraham, tú sabías lo que pasaría." Él dijo, "Esto es lo que esperaba que hicieras. Se requiere integridad. Te respeto por hacerlo." Desde entonces, por los siguientes 4 años él se estuvo alejando del Señor, tratando de hacerse conocer en bares y discotecas como guitarrista y cantante, y no haciendo más que destruirse a sí mismo. Oramos como locos para que no fuera a embarazar a alguien, o casarse con la persona equivocada, o cualquier cosa. Regresó al Señor cuatro años más tarde y tuvo un maravilloso, realmente maravilloso servicio de restauración. Limpió sus lágrimas en frente de la iglesia y fue restaurado. Esto es disciplina llevada al máximo nivel.

A continuación el testimonio de Abraham escrito para la revista "Decision".

Cuando tenía 19 años decidí ser honesto y dejar de pretender que era cristiano. Al inicio traté de aparentar que mi razonamiento era intelectual y filosófico, pero la verdad es que solo quería beber litros de vino barato y dormir. Cuatro años de esto y ya estaba enganchado, embrutecido y normalmente con el ánimo bajo. Especialmente cuando estaba sobrio o solo.

Mis padres (John y Noel Piper) quienes son fuertes creyentes y criaron a sus hijos mejor que cualquier padre que he visto, estaban tristes y desconcertados. Estoy seguro que ellos se preguntaban por qué el hijo que trataron de criar de la manera correcta se había convertido en ese ridículo desastre. Pero Dios tenía el control.

Un día martes, antes de las 8:00 de la mañana, fui a la biblioteca a revisar mi correo electrónico. Tenía un mensaje de una chica que había conocido unas semanas antes, su correo electrónico mencionaba un versículo de Romanos. Fui a la tienda, compre una lata grande de cerveza. Luego fui al lugar donde me estaba hospedando, fume algunos cigarros, abrí mi cerveza y empecé a leer Romanos. Quería leer el versículo del correo, pero no podía recordar cuál era, así que empecé a leer todo el libro. Cuando llegué al capítulo 10, la cerveza se había terminado, el cenicero estaba lleno y yo era CRISTIANO.

La mejor manera de describir lo que me sucedió esa mañana es que Dios me permitió amar a Jesus. Cuando Él lo hace posible y al mismo tiempo te hace ver lo maravilloso que es Jesús, es imposible resistir a Su llamado.

Echando un vistazo a los años en los que rechacé a Cristo, les planteo las siguientes sugerencias para ayudarles a alcanzar a sus hijos rebeldes, para que ellos también puedan despertar al sorprendente poder que tiene Cristo para salvar aún a los peores de nosotros.

1. Dirígelos a Cristo.

El verdadero problema de tu hijo/a no son las drogas, el sexo, los cigarros, la pornografía, la pereza, el crimen, las obscenidades, la homosexualidad o estar en una pandilla. El verdadero problema es que no ve claramente a Jesús. Lo mejor que puedes hacer por él/ella – y la única razón para seguir cualquiera de estas sugerencias – es para mostrarle a Cristo. No será sencillo ni inmediato, pero los pecados en su vida que te afligen a ti y lo destruyen él/ella, empezarán a desaparecer únicamente cuando empiecen a ver a Cristo como Él realmente es.

2. Ora

Solamente Dios puede salvar a tus hijos, así que no dejes de pedirle que se muestre en sus vidas de manera que no puedan resistirse a adorarle.

3. Admite que algo anda mal.

Si tu hija rechaza a Jesús, no pretendas que nada pasa. Si sabes que ella no es creyente y no estás predicándole, empieza a hacerlo, y nunca pares. No ignores su falta de fe. Ignorarlo podrá hacerte la vida más fácil, pero no la eternidad.

4. No esperes que sean como Cristo.

Si tu hijo no es Cristiano, no actuará como uno, y sería hipócrita si lo hiciera. Si ha dejado de compartir tus creencias, tiene entonces poca motivación para vivir bajo tus estándares y de igual manera tú tienes pocas razones para esperar que lo haga.

Si está luchando para creer en Jesus, hay entonces un poco de significado real al admitir que emborracharse está mal, por ejemplo. Quieres protegerlo, sí, pero su problema más peligroso es la falta de fe, no el alcohol. No importa cuánto el comportamiento de tu hijo muestre que no cree, siempre asegúrate de poner más atención en la enfermedad de su espíritu que en los síntomas superficiales.

5. Recíbeles en casa.

Ya que tu preocupación más profunda es el corazón de tu hijo y no su actuar, no pongas tantas barreras para que vuelva a casa. Si tiene la idea o ganas de estar contigo, no lo hagas difícil para él. Dios puede usar tu amor para traerlo de vuelta a Cristo. Obviamente hay circunstancias en las que los padres deben dar ultimatos. “No vuelvas a esta casa si….” Pero será en raras ocasiones. No menosprecies alguna oportunidad o posibilidad de estar con tu hijo alejándolo con la intención de imponer reglas.

Si tu hija huele a cigarro, pon aromatizante en su abrigo o cambia sus sábanas cuando se vaya, pero permítele regresar a casa. Si descubres que está embarazada, cómprale su ácido fólico y acompáñala a sus ultrasonidos cada 20 días, protégela y bajo cualquier circunstancia, permítele volver a casa. Si tu hijo está en quiebra por que gastó todo el dinero que le diste en mujeres y vino barato, perdona su deuda como tú has sido perdonado, no le des más dinero y permítele volver a casa. Si no lo has visto por más de una semana porque se ha estado quedando en el departamento de su novia o novio, invítalo a no volver allá y déjalo volver a casa.

6. Clama con ellos más de lo que les reprendes.

Lo que más te preocupa es que tu hija se está destruyendo, no que esté rompiendo las reglas. Trátala de manera que esto le quede claro. Ella probablemente sabe lo que está haciendo mal – especialmente si fue educada como Cristiana -, y definitivamente sabe que tú piensas que está mal, así que no necesita que se le esté recalcando. Necesita ver cómo tú reaccionas ante esto. Tu paciencia y esperanza le mostrarán que verdaderamente confías en Jesús.

Su conciencia ya le está incomodando. Tu rol es mantenerte paciente y firme, mostrando siempre la esperanza que tienes de que vuelva.

7. Contáctalos con otros creyentes.

Obviamente existe distancia entre tú y tu hijo rebelde, de otro modo no pensarías que es rebelde. Esta es una razón por la que suplicar es mejor que reprochar – tu relación con tu hijo es frágil y debes protegerla lo más posible.

Reprenderlos siempre es necesario. A muchos jóvenes rebeldes les haría bien saber que están siendo unos tontos, pero probablemente tú no eres el indicado para decírselo. Trata de mantener a otros Cristianos en sus vidas y confía en que Dios pondrá en su camino a alguien que pueda mostrarles lo que están haciendo sin recibir un azote de puerta a cambio.

8. Respeta a sus amigos.

Por supuesto que las relaciones de tu hija están basadas en el pecado, y efectivamente, sus amigas son mala influencia. Pero ella también es mala influencia para ellas y no resolverá nada hacer evidente que no te agradan las personas con las que se rodea.

Se hospitalario, sus amigos son hijos rebeldes de alguien más y también necesitan a Jesús.

9. Envíales correos electrónicos.

Cuando leas algo en la Biblia que te motive y ayude a amar más a Jesús, escríbelo en algún texto corto y envíaselo. La mejor exhortación – mejor que cualquier corrección- es ver la felicidad que produce Cristo en tu vida.

No te estreses al escribirlos, pensando que cada uno debe ser un texto poderoso e impactante. Solamente hazlo y deja que el resultado de tu gozo en Cristo se acumule su bandeja de entrada. La Palabra nunca vuelve vacía.

10. Invítale a comer.

Si es posible, no permitas que tu única interacción con tu hijo sea virtual. Véanse cara a cara si pueden. Puedes pensar que es estresante e incomodo, pero créeme que es peor estando en sus zapatos. Él está experimentando la misma incomodidad, pero aderezada con culpa. Así que si está dispuesto a salir contigo a comer, ora y aprovecha esa oportunidad.

Puede llegar hasta a parecer hipócrita hablar de su vida diaria, puesto que lo que verdaderamente te importa es su vida eterna, pero asegúrate de hacerlo de todos modos.

Necesita saber que te importa todo lo que le suceda. Antes de terminar de comer, pregúntale sobre su vida espiritual. No sabes cómo podría responder. ¿Ignorará tu pregunta como si fueses un tonto? ¿Se enojará y se irá? ¿O estará Dios obrando en su vida desde la última vez que hablaron? No sabrás hasta que tomes el riesgo de preguntar. Dios te dará la iniciativa.

11. Interésate en sus objetivos.

Si tu hija está rechazando a Cristo, muy probablemente la manera en que ella usa su tiempo te decepcione. Sin embargo, encuentra el valor a sus intereses y si te es posible motívala. Ibas a sus presentaciones escolares y juegos de futbol cuando tenía 10. ¿Qué puedes hacer ahora que tiene 20 para mostrarle que aún te importan sus intereses?

Jesús pasó tiempo con cobradores de impuestos y prostitutas, y no tenía ninguna relación familiar con ellos. Imita a Cristo siendo el tipo de padre que está dispuesto a ir a ese lugar donde se presenta la música que le gusta a tu hija. Motívala y nunca dejes de orar para que empiece a usar sus dones para la gloria de Jesús en vez de para ella misma.

12. Dirígelos a Cristo.

Nunca está de más repetirlo. Este es TODO el punto. Ninguna estrategia para alcanzar a tu hijo o hija tendrá algún efecto duradero si tu motivo principal no es ayudarles a conocer a Jesús.

El objetivo no es que vuelvan a ser buenos chicos ni que tengan un corte de cabello decente y se bañen, o que les guste la música clásica en lugar del rock. El objetivo no es que tú dejes de sentirte avergonzado en la Iglesia o que puedas dormir en la noche sabiendo que no irán al infierno. La única razón verdadera para orar por ellos, recibirles en casa, clamar con ellos, comer con ellos o mostrar interés en sus intereses, es que sus ojos se abran a Cristo.

Y Él no es solamente el único objetivo, Él es la única esperanza. Cuando vean cuán maravilloso es Jesús, el concepto de felicidad será redefinido. Él mismo reemplazara el dinero, el orgullo, el sexo o todo aquello por lo que estén poniendo en riesgo su vida eterna.

Solamente Su gracia los pondrá nuevamente a salvo y guiará hacia Él.

Dios lo ha hecho y lo hará por muchos. No te rindas y ten fe.

juntosyunidos

Juntos y Unidos es un programa de consejeria biblica para matrimonios o parejas creyentes o no, que busca traer Gloria a Cristo, mediante la proclamación de la unidad, la armonía, la reconciliación y el perdón en una relación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.