8 Causas de Depresión Espiritual

depresionespiritualMuchos de nosotros pasamos tiempos de verdadera melancolía espiritual en la vida Cristiana. Pueden ser períodos breves o temporadas completas en las que, como afirmó Gisbertus Voeitus, las personas “no logran sentir su único deleite en Dios”. Si ya llevas tiempo de Cristiano, seguramente has experimentado esta realidad. Durante este tiempo, luchamos por saber cómo fue que éste sentimiento se plantó en nuestro corazón. Es bueno parra nosotros hurgar en nuestros corazones en tiempos como este. Debemos pedir al Señor sabiduría para identificar la causa aún y cuando estamos buscando Sus caminos.

Aquí hay ocho de las causas más comunes:

Cansancio físico: El hombre fue creado con cuerpo y alma. Hay momentos en los que nuestros cuerpos se encuentran exhaustos. Nuestro cuerpo afecta nuestra alma, de la misma manera que el alma afecta al cuerpo. Este cansancio físico puede ser causado por muchas cosas. ¿Puede ser que estés trabajando con tus propias fuerzas y no en las del Señor (Col. 1:28-29)? Probablemente el balance de tu vida en cuanto a trabajo y sueño no es el correcto. Quizá has sido negligente en tu rutina semanal y no has respetado el descanso en el día del Señor. Puede ser simplemente un tiempo pesado en tu vida que te ha agotado. Si este es el caso, descansa tu cuerpo y bendice tu alma. Uno de los remedíos para la tristeza de Elías fue la provisión de alimento y algo de beber (1 Reyes 17: 1-17), probablemente en tu caso sea durmiendo un poco.

Negligencia ante la Gracia. Así como alimentamos nuestro cuerpo, debemos alimentar nuestra alma. Debemos tener tiempos de adoración, en grupo, privados y familiares. Debemos escuchar la palabra de Dios predicada cada semana. Nuestras aflicciones necesitan ser entregadas en oración y necesitamos alimentar nuestra alma en la mesa del Señor. ¿Nos hemos alejado del compañerismo en santidad? Si este es el caso, estamos pasando por alto un valioso oasis en medio del desierto.

Pruebas y aflicciones. Las pruebas y aflicciones nos pueden llevar a verdaderas tristezas espirituales. Probablemente hemos perdido un trabajo, un amigo, nuestro hogar, nuestra pareja, o incluso un hijo. Somos perseguidos o traicionados y sentimos los efectos. En algunos casos, sufrimos melancolía espiritual porque no recibimos como debemos las pruebas y aflicciones que llegan a nuestra vida (Filipenses 1:27-30). Si este es el caso, necesitamos recordar cómo debemos esperarlas (Mateo 10:38) y perseverar a través de ellas. Esta prueba terminará y no estamos solos. En el trayecto nos podríamos sentir abandonados, nada puede estar más lejos de la verdad. Él está con nosotros (Mateo 28:20).

Preocupaciones del mundo. Los hogares en los que vivimos, los trabajos que realizamos, nuestros entretenimientos, las inversiones en las que ponemos nuestra esperanza y miles de cosas más de este mundo, pueden empezar a quitarnos nuestro gozo en el Señor (Marcos 4:19). Podemos de repente estar muy inmersos en las cosas de este mundo. Nos haría bien recordar a Demas. Un hombre que participaba dentro del ministerio del Apóstol Pablo, (Col. 4:14, Fil. 1:24)  y aún así se enamoró del mundo (2 Tim. 4:10).

Demasiada introspección: Debemos mirar hacia nuestro interior y examinar nuestra vida espiritual. Como los Puritanos decían, debemos ser estudiantes de Dios y evaluarnos a nosotros mismos. Sin embargo, hay una exploración interior  que va demasiado lejos, o que dura mucho tiempo.  El ver hacia adentro más frecuentemente de lo que vemos a Dios es una flecha de resentimiento disparada al corazón de un Cristiano, y puede rápidamente esparcir un veneno que nos lleve a una profunda tristeza espiritual. Lloyd Jones dijo, "todos sabemos que debemos examinarnos a nosotros mismos, pero sabemos que la introspección y el morbo son malos". Sugiero que crucemos la línea ente auto-observación a introspección, cuando, en algún sentido, no hagamos más que inspeccionarnos, y cuando dicha auto-inspección se convierta en lo principal y controle nuestra vida. Debemos analizarnos periódicamente, pero si lo hacemos siempre, es como si pusiéramos nuestra alma en una plataforma para nosotros mismos "disecarla".

Pecado: Entregarte al pecado o pecados es una causa fuerte de nuestra melancolía espiritual. El pecado nubla nuestra visión de la gloria de Dios y pone una barrera en nuestro seguir a Cristo. No es que Él esté escondiéndose de nosotros, pero su presencia puede ser oscurecida por pecados habituales o esporádicos en nuestra vida. Si este es el caso, la mortificación nos asecha a la vuelta de la esquina.

Tibieza de espíritu: Es similar al punto anterior. Sin embargo, lo menciono por separado, debido a que es frecuentemente la causa de la melancolía espiritual y es más   común de lo que pensamos.  Hay un pecado que consiste en “solo dejarse llevar” y no mantenerse firme en Cristo y en las cosas de Dios. Podemos verla en la advertencia a la Iglesia de Laodicea (Apocalipsis 3:15). Un corazón tibio está jugando con fuego y la tristeza espiritual puede ser una señal para hacernos despertar.

Dios retirándonos nuestro gozo:  Dios no hace esto por malicia, lo hace siendo un Padre que tiene cuidado de Sus hijos. No nos está abandonando. Simplemente se retira. Y lo hace para nuestra santificación. Puede retirar un poco nuestro deleite en Él para que podamos crecer y aumentar nuestra dependencia en Él, para que conozcamos los frutos de la tribulación, para que nuestros pecados ocultos salgan a la luz, para que aprendamos a buscarlo plenamente, para que nos motivemos a pensar en la eternidad y  podamos ver más claramente que somos solamente peregrinos en este mundo (Job; Salmos. 63:8; Rom. 5:3-5; Rom. 8:37). Hay muchas más razones, pero podemos descansar seguros que siempre será para nuestro propio bien y para SU gloria (Rom. 8:28; Rom. 11:36).

La tristeza espiritual puede llegar a nosotros de repente o gradualmente al pasar el tiempo. No es una época que algún Cristiano desee vivir. Sin embargo, puede ser uno de los más grandes medios para nuestra santificación y para revelarnos la gracia de Dios. Nuestras vidas serían eternamente tristes si no fuera por Su gracia. Usa estas temporadas para aclarar tu corazón, para buscar cualquier forma en la que el Señor pueda intentar hacerte despertar y hacerte ver el trono de la gracia, y tener tus ojos puestos en el cielo, donde no habrá lugar para la tristeza.

Fuente: Jason Helopoulos
http://www.christwardcollective.com/christward/8-causes-of-spiritual-depression

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Juntos y Unidos es un programa de consejeria biblica para matrimonios o parejas creyentes o no, que busca traer Gloria a Cristo, mediante la proclamación de la unidad, la armonía, la reconciliación y el perdón en una relación.

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