Pornolescencia

pornolescenciaTomará tiempo – algunas décadas por lo menos – para que podamos entender el precio de nuestra adicción cultural a la pornografía. Pero como Cristianos, conocemos las consecuencias de tratar de manipular el claro diseño de Dios para la sexualidad: el precio será alto. Debe ser alto.

Sabemos que el precio es alto al haber familias fracturadas y padres, esposos y esposas lastimados. Cada vez vemos más de estos casos y cada uno cuenta su propia tragedia. Sabemos que el costo será alto al escuchar el alto número de mujeres que son usadas y abusadas frente a cámaras para el placer de otras personas.

Es una tragedia indignante. Pero un precio que  pasamos por alto y que solo con el tiempo llegaremos a ver, es que la pornografía está robando los mejores años de millones de jóvenes Cristianos. La pornografía está dominando sus vidas durante su adolescencia. Está controlando sus vidas en esos años en los que la energía es alta y las responsabilidades pocas, cuando el mundo está ante ellos como un libro abierto y tienen miles de posibilidades, ese momento en el que están trazando la trayectoria para el resto de sus vidas. Sus sueños y sus habilidades están siendo obstaculizadas y exprimidas por una peligrosa convicción hacia el pecado.

Muchos cristianos jóvenes han atrofiado su crecimiento espiritual con lo que yo llamo pornolescencia. La pornolescencia es el período en que una persona tiene la suficiente edad y es lo suficientemente madura para saber que la pornografía no es buena y que se pagará un alto precio por ella, pero tan inmadura o tan apática para no poner atención en ello. Durante la pornolescencia, el joven siente la culpa del pecado, pero aún lo disfruta mucho como para dejarlo. Ocasionalmente puede pedir ayuda, o intentar mantenerse vigilado, pero realmente no quiere parar. No aún. Una jovencita puede llamar a una amiga o planear hablar con alguna de las mujeres líderes de la iglesia, pero al final su deseo interno pesa más que su anhelo por la santidad. Así que sigue haciéndolo, noche tras noche.

Esta pornolescencia, es ese periodo entre que se ve el pecado de la manera que realmente es hasta verdaderamente terminar con él, el período entre la convicción profunda por la inmortalidad y el compromiso con mantenerse puro. Para algunas personas dura algunos días, pero para otros pueden ser incluso años. Muchos jóvenes – realmente muchos jóvenes – están madurando de manera muy lenta hoy en día. Su despertar sexual inicia muy temprano y en medio de las peores circunstancias, y esto retrasa cualquier oportunidad para despertar y madurar. Retrasa su madurez espiritual principalmente.

1 Tesalonicenses 4:3 lo pone de una manera muy clara: "Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual." El crecimiento de un Cristiano en santidad y el desarrollo de su madurez están directa  e intrínsecamente ligados con su pureza sexual. Una persona no puede seguir plenamente a Dios mientras esté atado a la pornografía. Es uno u otro, no ambos. Dios no puede ser burlado. Dios no te permitirá llegar a cumbres altas de espiritualidad mientras te inclines hacia obscenidades pornográficas. No puedes llegar a una madurez espiritual mientras vives en tu pornolescencia.

Y pienso que el tiempo probará que este es uno de los más altos precios de la pornografía: está robando los mejores años de muchos jóvenes Cristianos. Está frenando su crecimiento espiritual y deteniendo su entrega a algún ministerio o servicio. Los jóvenes representan el futuro de la Iglesia, futuros ancianos, líderes, diáconos, mujeres líderes, maestros de niños, mentores, misioneros, profesores de ministerio, defensores y defensoras de la fe… Pero con cada click, con cada video, con cada vez que ven aquello que Dios aborrece, eligen seguir a un dios en lugar de al verdadero Dios. Y todo este tiempo retrasan su entrada a la madurez, al liderazgo y a aquello que Dios los ha llamado a ser.

Si es tu caso, escucha mi petición: Por el bien de la Iglesia de Cristo y por amor a Su Iglesia, termina tu pecado. Hazlo por Él y hazlo por tus hermanos en Cristo.

Fuente: Tim Challies


http://www.challies.com/christian-living/pornolescence

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Juntos y Unidos es un programa de consejeria biblica para matrimonios o parejas creyentes o no, que busca traer Gloria a Cristo, mediante la proclamación de la unidad, la armonía, la reconciliación y el perdón en una relación.