36 Cosas que sé, después de 36 años de casados

2014-12-13-PWYosemite2014IMG_0086copy-thumbEsta semana, mi esposo y yo celebraremos nuestro 36aniversario. Algunos años nos hemos vestido elegantemente y hemos salido a cenar, otros años simplemente hemos marcado el día con un beso. Una vez, los dos estábamos tan enfermos de gripe que vagamente recuerdo haber chocado  las copas con jugo de naranja y luego juntos  dormir  todo el día. Después hubo un año cuando estábamos tan enfrascados en un pleito que  pasó el día sin dirigirnos la palabra.

Eso es lo que el matrimonio es: en la abundancia, en la  pobreza, en tiempos buenos y malos. Cada año con sus sorpresas y desafíos, sus lecciones en las  luchas difíciles y sus momentos de dulzura.

Para honrar  nuestros muchos años juntos, les comparto las  36 lecciones que he encontrado más valiosas:

1. Si piensas que el matrimonio hubiera sido mucho más fácil con alguien más, es probable que estés equivocado.

2. La mayoría de los problemas maritales pueden corregirse, en verdad, incluso los más difíciles.

3. La palabra D (divorcio) es un arma peligrosa. Sugiero en su lugar  la palabra F (frustrado). Ningún corazón se rompe si  dices, "¡Estoy tan frustrado que podría gritar!"

4. El término felicidad conyugal debe ser eliminado del vocabulario de cada pareja. El matrimonio es maravilloso en muchos sentidos, pero esperar la felicidad hace que los momentos difíciles inevitables parezcan como un problema cuando son simplemente parte del trato.

5. Ese pequeño asunto acerca de que tu esposo (a) no va a cambiar, es incorrecto. Mi esposo y yo nos conocimos a los  20 años de edad, si ambos nos hubiéramos  quedado como estábamos, todavía seríamos  dos niños desobedientes, insistiendo tercamente en obtener las cosas a nuestra manera, pensando que el matrimonio no debería ser tan difícil como lo es.

6. El matrimonio no  es algo que está bien o se vuelve bueno por sí mismo.

7. Cada uno de nosotros somos a nuestra manera difíciles para convivir. Empezar a trabajar en sólo uno de tus propios problemas de comportamiento hará una gran diferencia en la calidad de tu matrimonio. Un valor añadido: ¡tu cónyuge lo apreciará grandemente!

8. Las personas que no están “felizmente” casadas a veces piensan que el matrimonio es el problema – que el matrimonio no es natural o que es anticuado o que es imposible que vaya bien. No hay una tercera entidad llamada matrimonio. Todo lo que pasa entre ustedes lo creas tú. Cada uno de ustedes juega su parte. ¿Por qué no crear algo que valga la pena?

9. El matrimonio es una propuesta de  "aprender sobre la marcha". Ninguno de nosotros entra en él con todas las habilidades necesarias para el éxito. Cuando las cosas se complican es más a menudo una señal de que necesitamos nuevas habilidades – no es una señal de que necesitamos un nuevo cónyuge.

10. La lucha en el matrimonio no sólo es inevitable, es necesaria. Ninguno de nosotros puede tener una relación fuerte y saludable sin tener que enfrentar y resolver problemas difíciles.

11. Incluso el mejor matrimonio no puede compensar   las dificultades que enfrentamos  al crecer. Todos venimos con lesiones de la infancia. Pensar que tu cónyuge puede hacerte sentir segura y protegida cuando estás inestable por dentro es mucho pedir. Cuanto antes (y con mayor eficacia) trates  con tus "asuntos", más sano y más satisfactorio será tu matrimonio.

12. El amor crece tanto en  los desafíos que enfrentamos y superamos juntos,  como de los buenos momentos que compartimos.

13. El matrimonio es una larga negociación sobre cómo dos personas van a hacer  funcionar cosas como: el dinero, la intimidad, la educación de los hijos, los quehaceres. Puedes pelear, o puedes colaborar. La colaboración es mucho más gratificante.

14. Incluso el más obstinado entre nosotros puede aprender a ceder. Créeme.

15. La mayoría de las tristezas y las frustraciones de tu cónyuge no están relacionadas contigo – pero algunas sí. Cuanto antes averigües cuál es cuál, mejor  será para ustedes.

16. Durante los tiempos difíciles, el compromiso puede ser su gracia salvadora. El hecho de recordar el momento cuando dijeron "hasta que la muerte nos separe" puede ser la única razón para mantenerse el tiempo suficiente para arreglar lo que no está funcionando bien. Y eso es razón suficiente.

17. El matrimonio puede hacerte una  mejor persona o peor persona. T decides.

18. Las quejas y las críticas no son lo mismo que pedir que las cosas cambien.

19. El desaliento es una de las mayores amenazas para el matrimonio. He visto a parejas en  lucha, que  renuncian a matrimonios que podrían muy probablemente ser salvados,  si se les hubiera dado una guía y aliento apropiado para permanecer y arreglar las cosas.

20. Pensar que tienes una probabilidad de 50-50 de acabar divorciada, lo hace parecer como que es cosa de lanzar una moneda al aire, y no es así.  Hay algunos comportamientos que casi garantizan el fracaso. Todos sabemos cuáles son. Es una buena idea no hacerlos.

21. Ser  amable ayuda.

22. Decir “gracias” también.

23. Cuanto más feliz esté con mi propia vida, menos irritada estaré con los comportamientos irritantes de mi cónyuge.

24. Un buen matrimonio tendrá su cuota de conflicto, frustración, aburrimiento, argumentos que no tienen solución, azote de puertas y noches en las que una persona duerma en el sofá. La clave es tener lo suficientes cosas buenas para equilibrarlas.

25. No siempre es fácil de mantener tu corazón abierto.

26. El amor importa. Mientras que el amor no  cura todo, incluso (especialmente) en los momentos difíciles, el amor es una piedra de toque, un recordatorio del por qué se unieron en primer lugar.

27. El matrimonio no es un antídoto para la soledad. Aunque el matrimonio proporciona el compañerismo, la cercanía y la conexión, estas no son una constantes. A veces estamos en sincronía, otras veces no. Es importante ser capaz de calmarse y consolarse a sí mismo cuando es necesario.

28. Es fácil caer en la rutina cuando estás con la misma persona año tras año. Sexo. Vacaciones. Cena. Cómo pasas  la noche del sábado. ¡Cambia las cosas, añade un poco de sal y pimienta!

29. La mayoría de los buenos matrimonios tienen una persona que desempeña el papel de "guardián" de la relación: es quien trae a colación temas difíciles, quien tiene esperanza en los tiempos difíciles, quien actúa como una influencia estabilizadora cuando uno o ambos de ustedes está siendo moldeado. En un mundo ideal, ese papel sería compartido. En el mundo real, sólo se necesita uno.

30. Una de las mejores cosas que hacer en medio de una pelea es dejar de pelear. Tómense un descanso. Enfríense. Vuelvan al asunto más tarde. Cuando tenemos la cabeza caliente somos terriblemente incapaces de resolver problemas.

31. Algunos conflictos no pueden resolverse por un arreglo o compromiso. (No podemos tener la mitad de un niño o comprar la mitad de una casa de vacaciones). Cuando no hay tal cosa como "cumplir con mi parte," la solución se convierte en un asunto de generosidad, cuando una persona dice "sí" a su segunda opción, y la otra  reconoce este gesto como un regalo.

32. Las peleas nunca son sobre el contenido, es decir,  no es dónde almacenamos el jabón para lavar platos, cuál es el camino más rápido para tomar la calle principal o la autopista, o que terriblemente grosero es el no responder a un mensaje de  texto – nada de esto  vale el que  nosotros mismos nos enrollemos en ello. Nuestros disgustos  son acerca del gran significado  que le damos a ese texto sin respuesta, la resistencia a influir en otros, esa negativa de tomar en serio las cosas que nosotros solicitamos. Es de gran ayuda el nombrar con precisión lo que te está provocando.

33. Hay una gran diferencia entre estar felizmente casado y vivir felices para siempre. Ninguno de nosotros es feliz 24/7. Gracias a Dios que no necesitamos serlo.

34. Cuando piensas, “Creo que no debería decir esto”, probablemente tienes razón.

35. Aprender cómo reconciliarse es esencial ya que nunca, nunca llegarás al punto en que  alguno de los dos  deje de cometer errores

36. Uno de los dos tiene que ser el primero. El primero en pedir disculpas. El primero en ser vulnerable, el primero en rendirse, el primero en perdonar.  ¿Por qué no ser tú esa persona?

36 cosas que sé Después de 36 años de matrimonio

Publicado: 15/12/2014 14:18 EST Actualizado: 12/18/2014 21:59 EST

Traduccion al Espanol por Myrna Ortiz