El momento más dificil para ser líder (traducido por Myrna Ortiz)

frustratedRecibo mensajes de correo electrónico a menudo, los correos electrónicos de un hombre que se pregunta cómo él, entre todas las personas, podría dirigir a su familia. Él lo ha echado a perder,  ha pecado muy a menudo en forma evidente y públicamente. Por lo general, peca con la pornografía: y su esposa ha encontrado  su secreto en su disco duro o los enlaces en su navegador. El respeto ganado con dificultad, fue devastado en un momento.

Aparte: Hombres, ¿no saben lo que hace al corazón de su esposa cuando descubre esto de ti? ¿No te importa cómo se destruye tu reputación en sus ojos? ¿No temes cómo se puede hacer añicos su confianza en el hombre con quién se casó?

O tal vez no es la pornografía, pero los años de  apatía, de negligencia. ¿Cómo podría él ser el líder después de tantos años de ser tan pasivo? O tal vez no es ni pornografía ni la apatía, sino el miedo, el miedo a una mujer que es mucho más sabia y mucho más instruida, que sabe mucho más acerca de la Biblia y mucho más sobre el Dios de la Biblia. ¿Cómo se supone que él dirija a  su esposa y a su familia cuando ella es la que sabe más?

Cualquiera que sea la razón por la que él no ha tomado su lugar, él no ha dado dirección a la familia, no ha llamado a su familia a hacer devociones, él no ha orado con los niños, no se ha levantado ni ha sido el líder. Y cuanto más tiempo pasa, más difícil se hace.

Este es el momento más difícil para ser líder. El momento más difícil para ser líder es cuando se ha perdido el respeto de los que están destinados a seguirte, cuando tu confianza, y la de ellos,  están destrozadas. Pero éste es también el momento más importante para  liderar. Aquí es donde un hombre real,  debe y puede tomar su lugar.

Nadie llega a ser líder porque es digno de honor. En toda la historia humana sólo ha  existido una persona digna de ser  líder, y sólo esa persona  tuvo  perfecto éxito en su liderazgo. Del resto de nosotros, aún los mejores, son indignos. Nosotros tambaleamos. Somos líderes y tropezamos. Somos líderes y fallamos. Somos líderes y perdemos nuestro camino. Somos líderes y esperamos desesperadamente de aprender algo de  todo ello. En toda la historia humana ha habido una sola persona que era un líder digno, pero el llamado a ser líder también es para aquellos que no son dignos. Y así nosotros somos líderes, nos guste o no, confiados  o no, con habilidad o sin ella, nosotros somos los líderes.

Nosotros no somos los líderes porque seamos dignos, sino porque hemos sido llamados. Tú no eres el líder  porque seas  digno, sino porque fuiste  llamado.  Y, mi amigo, tú has sido llamado- mandado y llamado por Dios mismo. Si eres esposo, has sido llamado. Si eres padre, has sido llamado. Tú has sido llamado a dirigir, tú y nadie más. Tú has sido llamado a ser el líder a pesar de tu pecado y de tu fracaso, a pesar de tu miedo y la apatía. No existe un plan de  respaldo, no hay nadie que sea el líder en tu ausencia, nadie más adecuado, nadie mejor calificado.

No será fácil, pero será lo correcto, y Dios siempre bendice cuando haces lo que es correcto. Así que pide perdón por tu pecado. Aléjate de esos fracasos. Has morir la duda y el orgullo que te atrapa en la inactividad, y  sé el líder. Sé un líder gentil, humilde y ora. Pero sé el líder.

Si tú no tomas el liderazgo, ¿quién lo hará? Si no es hoy, ¿entonces cuándo? Ya sabes qué hacer. Así que hazlo.

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