Cómo estudiar la Biblia con nuestros corazones y nuestras mentes – Jen Wilkin

stury-bible-heartTraducido por Dra. Esthela Loyo Lopez

¿CÓMO ACERCARNOS A LA PALABRA DE DIOS?

La verdad es que hemos de examinar nuestra motivación con toda honestidad. ¿Escudriño las Escrituras para conocer mejor Su Autor y Su voluntad? ¿Es mi propósito dominante crecer en gracia y conocimiento del Señor? ¿O es aprender a caminar junto a Dios y disfrutar de Su comunión y compañía?

El presente estudio no es para contestar la pregunta “¿Qué dice la Biblia acerca de mí?” Lo que haremos es estudiar un libro de la Biblia y adquirir conocimiento que perdure en los años por venir. Será un reto para ir más allá de amar a Dios con todo nuestro corazón a amar a Dios con toda nuestra mente. Nos enfocaremos en responder la pregunta “¿Qué dice la Biblia acerca de Dios?” con el expreso objetivo de ayudarnos en el descubrimiento de Dios.

Porque la Escritura no es un libro para autodescubrirnos. Es un libro para descubrir a Dios.
La Biblia es el declarado intento de Dios de darse a conocer a nosotros.
Al aprender sobre el carácter de Dios claro que también aprenderemos sobre nosotras mismas, pero el foco principal es Dios mismo.

Por tanto, esto cambia la metodología de estudio. Primero hemos de leer qué nos enseña un pasaje sobre el carácter de Dios, permitiendo que nuestro autoconocer sea secundario al descubrimiento de Quién es Dios.
¿Por qué así? Porque no existe verdadero autoconocimiento fuera del conocer a Dios. Si leemos la historia de Jonás, por ejemplo, lo primero que resalta es la fidelidad de Dios, cuán fiel es al proclamar Su mensaje a Nínive, no importa qué. Lo segundo es que yo, en contraste (y similar a Jonás), soy injusta con mi prójimo e infiel a la Palabra de Dios.

Conocer a Dios conduce al conocimiento propio, lo cual lleva a arrepentimiento y transformación. Esto es lo que Pablo dice cuando escribe que somos transformados por la renovación de nuestra mente (Romanos 12:2).

Las mujeres somos buenas para amar a Dios con todo nuestro corazón. Somos buenas para capturar emociones en nuestra búsqueda de Dios. Pero el Dios que manda amarle con todo el corazón, alma y fuerza, también nos ordena amarle con toda nuestra mente.
Y como El ordena solo aquello que El capacita, es perfectamente posible amarle con todo nuestro corazón y toda nuestra mente. Traeremos emociones al estudiar la Palabra de Dios, eso es bueno y es correcto. Pero es la mente lo que debemos capturar.

Dios quiere que seamos buenas estudiantes, que al renovar nuestra mente seamos transformadas de corazón.

EL PROCESO

Ser buen estudiante significa adquirir buenos hábitos de estudio. Cuando nos sentamos a leer, la mayoría lee un pasaje particular y luego intenta aplicarlo a su vida diaria. A veces leemos un libro por entero, otras veces brincamos de pasaje en pasaje. Es triste, pero la persona que quiere la práctica sin la teoría generalmente termina con malas teorías que llevan a una mala práctica.

La mujer cristiana guiada por emociones es alguien que vive más por los sentimientos que por su entendimiento de la Palabra de Dios. Cuando experimenta euforia espiritual, es un remolino de actividad divina; cuando está deprimida, es una incompetente espiritual. No busca conocer a Dios: quiere experimentarlo.

Y como en la canción, alegre va por su camino hasta que se encuentra con el dolor de la vida y entonces se desploma. Por lo general termina abrazando algún tipo de “teología de las relaciones” (la más terrible maldición de la cristiandad moderna), en la cual las relaciones personales y la experiencia toman precedencia sobre la Palabra de Dios.

© 2010 Jennifer Wilkin

En El Principio. Génesis 1 al 11. 3

La Biblia está dirigida primordial aunque no exclusivamente a nuestro entendimiento. El cristianismo es intelectual, no intelectualista. La Escritura está dirigida al intelecto, no a meras conjeturas o racionalismo frío (intelectualismo), a una vida de pasión vibrante, donde se manifiestan una y otra vez fuertes sentimientos de gozo, amor y exaltación. Pero esos sentimientos son una respuesta a lo que entendemos como verdad en nuestra mente.1

¿Por qué es tan importante ser alfabetizadas en Biblia?

Porque nos protege de caer en el error. Tanto el humanista secular como el falso maestro se apoyan en la ignorancia bíblica de los otros para que sus mensajes echen raíces, y para desgracia nuestra, la iglesia de hoy ha probado ser tierra fértil para dichos mensajes.

Debido a no conocer nuestra Biblia, temblamos ante el más mínimo cuestionamiento de nuestra cosmovisión. Nos come la desilusión y la apatía; y cuando una mujer es cada vez más floja para estudiar Biblia, resultará afectado todo el mundo en su esfera de influencia.
En lugar de ser luz y sal, nuestra contribución será como blanda mantequilla en el mundo que habitemos, indistinguible de aquel mundo que no ha sido tocado por el evangelio.

La casa, la iglesia, la comunidad, el país, necesita con desesperación la influencia de mujeres que saben por qué creen lo que creen, apoyadas en la Escritura, Palabra de Dios.
Necesitamos la influencia de mujeres que aman profunda y activamente el Dios proclamado en la Biblia.

Para ser alfabetizadas, lo primero es que hagamos una evaluación honesta de lo que hacemos. Algunos de nuestros hábitos puede que que no sean “malos” en el sentido de que nos ayudan a aprender, pero podrían ser limitantes, en el sentido de que solo llegamos hasta un punto y ya. Hay otros hábitos que de plano debemos abandonar.

1. El hábito tipo Winasorb.
¿Tienes ansiedad? Lee Filipenses 4:6. ¿Te sientes fea? Salmo 139. ¿Estás cansada? Mateo 11:28 y así por el estilo. Este hábito trata la Biblia como si existiera para hacernos sentir mejor.
Ya sea que lea un libro devocional o que siga el índice tópico de mi Biblia, proclamaré mi ‘tiempo en la Palabra’ como exitoso si puedo decir “wow, cuánto consuelo.”
¿El problema?
Convierte la Biblia en un libro sobre mí. Me pregunto cómo me puede servir, en lugar de cómo yo sirvo al Dios que proclama. La realidad es que la Biblia no siempre nos hace sentir mejor. De hecho es todo lo contrario. (¿Te sientes magnífica? mira lo que opina Jeremías 17:9). Es cierto que hay consuelo en las páginas de la Escritura, pero el contexto es lo que hace perdurable ese consuelo. Observa que este hábito significa que ni siquiera leerás gran parte de la Biblia, por la sencilla razón de que no encontrarás alivio emocional inmediato. ¿Levítico, Lamentaciones?

2. El hábito de la máquina de pinball.

Toda la Biblia es buena ¿no? No tengo preferencia ni guía, el Espíritu Santo me hablará con cualquier verso. Así que estiro el resorte de las buenas intenciones y mando la pelotita de mi ignorancia a que golpee cualquier pasaje, brincando de un lado a otro “según la guía del Espíritu.” ¿El problema?

La Biblia no fue escrita para leerse así. Este hábito no piensa para nada en contextos cultural, histórico, textual, autoría, o el intento original del pasaje en cuestión.

3. El hábito de la bola mágica de cristal

¿Me casaré con Fulanito? ¿Me darán el trabajo? ¿Me teñiré el pelo? Ya sé: agitaré bien mi Biblia y donde ponga el dedo seguro que estará la respuesta.
¿El problema?
La Biblia no es mágica; no es para nuestros deseos, tampoco tiene la función primaria de responder mis preguntas.

1R.C Sproul. Cómo leer e interpretar la Biblia, pp10-12

© 2010 Jennifer Wilkin

En El Principio. Génesis 1 al 11. 4

4. El hábito del comprador personal (alias estudio bíblico por temas).

Quiero saber más cómo ser una mujer piadosa, cómo trabajar la autoestima, así que compré el Libro…. (ej. cualquier autora famosa) y lo estudiaré.
¿El problema?
Este método no construye “propiedad personal” de la Escritura. Se apoya en el trabajo de otros, a lo sumo obtiene conocimiento fragmentado de muchos libros de la Biblia, pero maestría de ninguno. Sí, hay lugar para crecimiento, pero arriesgamos la construcción del conocimiento que solo se obtiene mediante estudio bíblico auténtico.

Estudiar por temas es un suplemento, no el substituto, del estudio bíblico básico.

5. El hábito del juego de teléfono

No tenemos que explicarlo mucho. Leer libros acerca de la Biblia en lugar de leer la Biblia misma. Si puedo citar al autor Fulanito del Libro Tal más que al apóstol Pablo, he estado jugando al teléfono.
¿El problema?

Somos llamadas a amar nuestro Dios con toda nuestra mente, no con la mente de Fulanita. A mayor alfabetización bíblica personal, mayor la ayuda que obtendremos de suplementos y comentarios de otros.

6. El hábito piqui-piqui

Me encanta el Nuevo Testamento, uno que otro Salmo y los Proverbios, lo demás lo pongo aparte.

¿El problema?

TODA la Escritura es inspirada por Dios, útil. Necesitamos dieta balanceada para crecer con madurez (y que comerse toda la comida). Necesitamos todos los ángulos del carácter de Dios: narración histórica, poesía, literatura sapiencial, leyes, profecía, parábolas, etc. Aprender a ver la historia del Evangelio desde Génesis hasta Apocalipsis.2

***
Existe un enfoque diferente, uno que quizás no tenga aplicación o consuelo o paz inmediata, pero

¿Cómo estudiaremos?
que construye entendimiento acumulado del mensaje de la Escritura.

Lectura repetitiva, en contexto.

Imagina recibir una carta. El sobre está escrito a mano pero ni siquiera miras quién lo envía. En lugar de ello, abres la carta de una vez, brincas a la segunda página, lees los dos párrafos finales y pones la carta a un lado.
Luego te pones a pensar cómo responder a esos párrafos que recién leíste. Dime, ¿tendrás éxito?

Nadie lee así una carta. Sin embargo es la manera como muchas leemos la Biblia. Nos saltamos la lectura del sobre -¿quién escribió esto? ¿a quién lo escribió? ¿cuándo lo escribió? ¿dónde fue escrito?- y luego tratamos de determinar el propósito del contenido leyendo una porción del total. ¿Qué tal si leemos primero el sobre? ¿Qué tal si, luego de determinar el contexto- empezamos por el principio y leemos hasta el final? ¿No tendría más sentido?

Empezaremos pues leyendo “el sobre”, colocando nuestro texto en su contexto cultural e histórico. Repetiremos la lectura de todo el texto muchas veces, para determinar mejor qué nos quiere decir. Leeremos repetidamente de tal modo que podamos movernos a través de 3 estadios críticos de entendimiento: comprensión, interpretación y aplicación.

2 Jen Wilkin. Women of the Word: how to study the Bible with both our hearts and our minds. (Crossway, 2014)

© 2010 Jennifer Wilkin

En El Principio. Génesis 1 al 11. 5

Estadio 1. Comprensión

¿Recuerdas los pasajes de “Lectura Comprensiva” de tus clases de Lenguaje? ¿Luego las preguntas para probar tu conocimiento de la lectura? El objetivo era forzarte a leer buscando detalles. Igual con la Escritura. Al leer, preguntarnos “¿Qué es lo que dice?”
Una persona que comprende el recuento de la Creación te puede señalar específicamente qué sucedió cada día. Es el primer paso para ser capaces de interpretar y aplicar la historia de la Creación a nuestra vida.

Estadio 2. Interpretación

Luego de comprender, la segunda pregunta es “¿Qué significa?” Una vez que hemos leído las veces suficientes para saber lo que dice entonces estaremos listas para averigüar significado. Alguien que interpreta la historia de la Creación te puede decir por qué Dios creó siguiendo un orden particular. Esta persona es capaz de derivar implicaciones del texto.

Hermenéutica es la ciencia de la interpretación bíblica. Como toda ciencia, tiene reglas y pautas de uso. Hay tres principales:

  1. 1)  Analogía de la fe es la regla de que la Escritura interpreta a la Escritura (la Escritura es su

    propio intérprete). Es decir que ninguna parte de la Escritura puede ser interpretada de forma

    tal que origine conflicto con lo que está claramente enseñado en otra parte de la Escritura.

  2. 2)  Significado literal: la Biblia debe ser interpretada de acuerdo con su sentido literal.

    Conocimiento de lo que está siendo comunicado por medio de diversas formas y figuras de

    lenguaje (hipérbole, personificación, metáfora, otras).

3)  El método gramático histórico enfoca nuestra atención sobre el significado original del texto

para no caer en la tentación de buscar en la Escritura nuestras propias ideas del presente. La estructura gramatical determina si las palabras deben ser tomadas como preguntas (interrogativo), órdenes (imperativo), o declarativas (indicativo). El análisis histórico busca conocer el ambiente y la situación en que se escribió Génesis, por ejemplo. Si sabemos quién escribió, para quién, bajo qué circunstancia(s), en cuál período de la Historia, adelantaremos mucho.

 

Estadio 3. Aplicación

Finalmente llegamos a la pregunta “¿Cómo me cambia esto?” Para ello nos apoyamos en nuestra perspectiva centrada en Dios y haremos tres preguntas de sostén:

  1. ¿Qué me enseña este pasaje acerca de Dios?

  2. ¿De qué manera este aspecto del carácter de Dios cambia la visión de mí misma?

  3. ¿Cómo debiera responder?

Una persona que aplica la historia de la creación puede decirnos que debido al orden mostrado por Dios, nosotras hemos de vivir en orden por igual. El conocimiento de Dios obtenido mediante la comprensión del texto y la interpretación del significado ahora es aplicable a mi ser, retándome a ser diferente.

UN POCO DE GUÍA

Es vital que recorras los tres estadios de entendimiento por ti misma, sin ayuda de notas ni comentarios. Es más que probable que en tus primeras lecturas te sientas confundida. En realidad esto es algo bueno. Esa sensación de estar perdida, el “yo no sé”, hará que el momento de descubrimiento sea felicidad.

A nadie le gusta sentirse perdida o confusa, pero es un paso importante para adquirir y retener entendimiento. He aquí algunas guías que sirvan de pista en este camino.

  1. Evita toda clase de Comentarios hasta que hayas intentado comprender e interpretar por ti

    misma, en oración. Espera a leer Comentarios u otros libros similares hasta después que hayas hecho tu tarea. Después, consulta Comentarios confiables. Puedes encontrar una lista de ayuda en www.ligonier.org/blog/top-commentaries-on-every-book-of-the-bible/

  2. Consigue una Biblia SIN anotaciones. Es muy fácil verlas, tú lo sabes.

  3. Otras herramientas útiles:

© 2010 Jennifer Wilkin

En El Principio. Génesis 1 al 11. 6

– referencias cruzadas (cf, de cross-references) son las referencias de la Escritura anotadas en los márgenes o al final de la página de tu Biblia. Apuntan a otros pasajes relevantes al tema.

– diccionario de español para búsqueda de palabras no familiares.

– otras traducciones de la Biblia, expande entendimiento del significado. OJO: no confundir traducción con paráfrasis, éstas son más bien comentarios y podrían consultarse luego de estudio cuidadoso de una traducción.

– copia impresa del texto, a doble espacio, para poder escribir, marcar, colorear, resaltar, palabras, frases, ideas

Almacenando tesoros

Acercarse a la Palabra de Dios con perspectiva centrada en Dios, en contexto, con cuidado, requiere esfuerzo y compromiso. Es estudio a largo plazo. Algunas veces no nos moverá emocionalmente, o no responderá alguna necesidad inmediata. Quizás seamos incapaces de encontrar una aplicación. Pero si dentro de 10 años, en una oscura noche del alma, ese pasaje se abre delante de ti, por causa del estudio que hiciste hoy, ¿habrá valido la pena?

En Mateo 13 nuestro Señor comienza a enseñar en parábolas. Elabora siete sencillas historias que dejan a sus discípulos luchando por entenderlas, navegando en el “yo no sé” Sin embargo, luego de la última pregunta a los discípulos si han entendido, y a pesar de su aparente confusión, todos responden que “sí.” Jesús entonces hace la aplicación: este nuevo conocimiento es “como el propietario de una casa que almacena nuevos tesoros junto a los viejos.”

Un almacén es un lugar para guardar cosas valiosas durante largo tiempo, para usarlas cuando se necesiten. El estudio fiel de la palabra de Dios es un medio para llenar nuestras cisternas espirituales con la verdad, para que en nuestra hora de necesidad saquemos tanto lo viejo como lo nuevo, como una fuente de ricas provisiones.

Es mi oración que este estudio sea fuente de mucho tesoro, y que trabajaréis bien para obtenerlo. Gracia y paz.

Jen Wilkin, Women’s Bible Study: Genesis. In the Beginning. 2010 The Village Church. © 2010 Jennifer Wilkin 

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