A MI ESPOSO EN SU DISFRUTE JUNTO AL SEÑOR- Priscila Acuña

A MI ESPOSO EN TU DISFRUTE JUNTO AL SEÑOR – Priscila Acuña 
Hoy en el aniversario de un año de la pérdida de mi amado esposo Jorge. Dios me recuerda en el Salmo 84:10: "Por qué mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos." Y Jorge ahora ha disfrutado de 365 días, en sus atrios, es decir en la presciencia de Dios. Hoy Jorge, ese gran hombre, no podría estar mejor. Él está en la presencia de su más grande amor, el glorioso y majestuoso Rey de Reyes, su Rey.

Para los que quedamos atrás, días como hoy, no podríamos estar más tristes. Es normal, soy humana, tengo un corazón de carne que se duele por la muerte, la pérdida de mi amado esposo, mi mejor amigo, mi compañero de vida, con quién yo anhelaba envejecer. Aún Jesus, cuando murió Lázaro, en este tan famoso versículo más corto de la Biblia, "Jesús lloró", Él lo hizo no por qué no supiera que estaba a punto de resucitar a Lázaro físicamente, sino por qué lo que la muerte significa en este mundo, así no era el diseño original de Dios, Él se contrista por la naturaleza caída de este mundo, y si Él puede, cuanto más no podré yo? Cuanto mas no deberíamos nosotros contristarnos con Él?

Lo primero que Dios me dijo ese fatídico día fue: «Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?»
‭‭S.Juan‬ ‭11:25-26‬ ‭RVR1960‬‬
En ese mismo capítulo Juan 11, donde Jesús llora. Él no se equivoca, ni existen las coincidencias, Dios me ha ministrado en ese capítulo de varias maneras.

Y no es que hubiera la menor duda en mi mente sobre el destino eterno de mi esposo, su testimonio es irrefutable, Jorge era salvo y amaba a Dios por sobre todas las cosas. Más bien Dios sabiendo como su muerte sacudiría mi fe, me sigue llamando a confiar y creer en Él, a pesar de cualquier circunstancia.

Que tarea tan difícil, y sí, dudé de Dios, dudé que Él fuera bueno por haber permitido este gran dolor en mi vida, soy egoísta, sé que Jorge está mejor, pero que hay de mi? No he podido estar peor, más miserable, pero tampoco había habido más grande crecimiento espiritual en mi vida, más dependencia de Dios, más intimidad con Él. Dios en su soberanía sabía que solo un hecho así, una pérdida tan difícil era lo único que podría quebrar mi corazón de tal manera que expusiera todo lo que todavía necesita cambiar en mi.

Aunque la duda sigue y probablemente seguida asediando, hoy puedo afirmar que Dios es bueno, y que me ama, y me ha dado la certeza de que si hubiera habido otra manera de lograr en mi vida y corazón lo que ha hecho hasta ahora, lo hubiera hecho, pero era la única manera, así como el modo en el que murió su Hijo, era la única manera de lograr su propósito eterno. Necesito recordar esto, necesito ser recordada de esto constantemente.

En su muerte, Dios continúa usando a Jorge ministrandome de la manera más profunda posible. El corto pero en extremo significativo tiempo que compartimos juntos me sigue apuntando al primero que camino hacia la muerte y la venció, el Primogénito de Dios, Cristo. 

Su muerte ha apuntado mis ojos hacia aquel quien resucitó y reina por siempre, esto ha dirigido mi mirada hacia otra vida, la vida eterna. Y nunca antes la he anhelado más.

Jorge sigue siendo un evangelista, aún en su muerte terrenal. ( Priscilla Acuña)

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