EXCUSA I PARA NO ESTUDIAR LA BIBLIA-Vilma Mendez

Las cinco excusas más comunes de las mujeres para no estudiar la Palabra.

MINISTERIO EZER·THURSDAY, APRIL 27, 2017

Recomendaciones prácticas:

Aunque casi todo el mundo posee una Biblia y en la mayoría de las casas en Latinoamérica tienen una Biblia abierta en el Salmo 91, como protección y superstición (incluso algunos conocen y recitan de memoria el Salmo 23, y el versículo más conocido, Juan 3:16) hay gente aún en el mundo que no tienen la Biblia traducida a su propio lenguaje, o dialecto, y donde el nombre de Jesús nunca ha sido mencionado.

Es diferente tener una Biblia u oír de la Biblia a…abrir la Palabra de Dios y estudiarla. Una de las excusas más comunes que escuchamos para no estudiar la Palabra son:

1ª excusa: No sé cómo hacerlo, no sé por dónde empezar.

Desde muy pequeña, Dios me colocó en un vecindario donde había algunas personas cristianas que leían la Biblia, y me llevó a un colegio católico, donde por primera vez empecé a ir a un grupo de estudio con algunas monjas, leíamos la Biblia, y explicaban que Dios llama al hombre por el Hombre; aunque escuchaba leer la Biblia en la misa, el punto de vista con que se hacía era para resolver las situaciones sociales de la gente: la pobreza y la injusticia, etcétera, no fue sino hasta mis inicios en la universidad que conocí al Señor como mi Salvador, me convertí y pude entender Su Palabra.

Es cierto, no nacemos naturalmente sabiendo ni conociendo las Escrituras. Nacemos con un analfabetismo natural de las Escrituras, es un analfabetismo bíblico, tenemos que ser enseñadas, ministradas primero por Dios a través de Su Espíritu Santo y que Él use a alguien o algo (tratadito, folleto, comentario, sermón) que nos explique la instrucción. Y luego nosotras mismas individualmente tomemos un tiempo y nos enfrentemos a solas con la Biblia en mano, y con lápiz y cuaderno a oír lo que Él tiene que enseñarnos. ¿Entiendes lo que lees? Como preguntó Felipe al eunuco. Fue así como por varios anos, sentada en un círculo en una salita en mi casa, junto a vecinos, amigos, compañeros de la universidad, un misionero de Iowa, Robert Meyer, invirtió años en animarnos a iniciar el estudio de la Biblia. Empezamos a estudiar los diez mandamientos, luego Adán y Eva, Caín y Abel, Noé, Abraham, hasta seguir al Evangelio de Juan versículo por versículo.

Nehemías 8:8 “Y leyeron en el libro de la ley de Dios, traduciéndolo y dándole el sentido para que entendieran la lectura”.

El analfabetismo escritural es real, la lectura bíblica es sobrenatural.

Es Dios por Su supremo llamamiento que pone en nosotras el querer como el hacer. No es natural el que queramos leer la Biblia, no sale naturalmente de nuestro corazón duro. Somos ciegos, estamos espiritualmente muertos a las cosas espirituales. Tenemos que pelear contra nuestra tendencia natural a no leer, a no estudiar, a no entender…Cuando se halló el rollo en el tiempo de Josías, ellos rasgaron sus vestidos y clamaron, hemos pecado. Hemos descuidado la lectura y el estudio dela Escritura. El analfabetismo de la Escritura es real. La Biblia es un libro que Dios ha hablado, y que Dios abre el entendimiento para que nuestros ojos sean alumbrados, el Espíritu Santo, tiene que venir y dar vida a nuestro corazón muerto, y traer luz para alumbrar nuestro entendimiento de tal manera que entendamos el sentido, no todos lo entienden. Muchas veces Jesús dijo: Viendo con sus ojos no ven y oyendo no entienden. Al mejor y más excelente maestro, Sus discípulos debían venir y preguntar ¿puedes explicarnos la parábola del sembrador? ¿Puedes explicarnos lo que hablaste? ¿Cuánto más a nosotros?

Esta es la primera pregunta.

  1. Necesito ayuda, alguien que me explique;
  2. Necesito pedirle a una persona, enséñame a leer la Biblia;
  3. Necesito hacer un compromiso de un tiempo para sentarme a estudiarla;
  4. ¿Tengo la Biblia adecuada para mí? (tamaño de la letra, si es pequeña para viajar);
  5. Necesito la Biblia en mi lenguaje del corazón (inglés, español);
  6. Cuidado con las Biblias que parafrasean la Palabra;
  7. Puedo investigar y unirme a un grupo que estudie las Escrituras (no un libro, pues generalmente hablan de lo que Dios le habló ya a otra persona)

Vilma Mata de Méndez

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