EXCUSA III PARA NO ESTUDIAR LA BIBLIA-Vilma Mendez

Las cinco excusas más comunes de las mujeres para no estudiar la Palabra. Recomendaciones prácticas

MINISTERIO EZER·THURSDAY, MAY 11, 2017

Tercera excusa: Disponibilidad de tiempo

  • No tengo tiempo,
  • Estoy muy ocupada,
  • No me alcanza el tiempo para nada,
  • Mis hijos y mi esposo me demandan mucho
  • No tengo privacidad para leerla.

“…para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles para los hombres”. Tito 3:8b.

Durante mis años tempranos de maternidad, ésta era una excusa que muchas veces parecía legitima. Debía levantarme corriendo a preparar mis niños para la escuela (a menudo no escuchaba la alarma del reloj pues no soy una persona de las mañanas) cuidar de sus ropas, de sus comidas, ir al supermercado, limpiar, lavar, cocinar, para luego en las tardes, hacer tareas o llevarles a clases de música o de deportes.

Ser madre y esposa es un trabajo 24/7. La paternidad no se termina… Tenía trabajos pendientes desde la casa, además de ser de ayuda en el ministerio a mi esposo. Sin dejar de pensar en aquellas mujeres que tienen que asumir todas las responsabilidades de las madres, pero también de los padres, pues no tienen a quién ir con la presión de la paternidad que a veces colocan nuestros hijos y además tienen un trabajo fuera de la casa, porque son madres solteras, o porque debido a una situación temporal su esposo no puede proveer para la familia.

Las horas pasaban, el tiempo parecía volar, llegaba la noche llega y me sentía exhausta. Y de nuevo se iniciaba el próximo ciclo, el próximo día, y así transcurría la semana, los meses y los años… y lo que has sembrado ¿de quién será? Más tarde que temprano te habrás dado cuenta que el tiempo nunca alcanza, que el cansancio y agotamiento es algo normal de cada día y que debes tener prioridades, hacer un plan.

Necesitas leer la Biblia, para criar tus hijos. Martin Lutero decía: “Tengo muchas cosas para hacer hoy, dedicare las tres primeras horas de mi día a la oración.”

¿Cómo remediarlo?

  1. No salgas de tu cama o dormitorio sin leer o estudiar la Palabra. Desde que sales, empezarás a ver cosas fuera de lugar, asuntos qué arreglar. En mis años en Minneapolis, una compañera del Ministerio de mujeres, compartía que ella tenía una silla especial en un rincón, y desde que se despertaba sentía que ese sillón la llamaba para su cita de estudio. Esto se me quedó muy gráficamente en mi mente. Y sentía que tenía ese privilegio también.
  2. Cuando eres madre, esposa, empleada, es cuando más necesitas energía, consuelo, fortaleza, sabiduría para saber qué hacer, qué cosas aprender, qué dirección tomar, etc.
  3. Ten cuidado de escoger la mejor parte. No seamos como Marta (“afanada y ocupada con muchas cosas”). Escoge la mejor parte, no seamos como Marta, siéntate a los pies de Jesús a atender a Su Palabra.
  4. Sentada en mi cama, rodeada de mi Biblia, libreta, apuntes, marcadores, es un lugar para estudiar. Algunas veces cuando se me va el sueño en la madrugada, salir de la habitación y tener otra Biblia fuera, así como otra libreta, mis lentes, un diario, me ha ayudado.

La Biblia es más valiosa que el oro y la plata y que el tiempo:

Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata. Salmo 119:72

Vilma Mata de Méndez

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