EXCUSA IV PARA NO ESTUDIAR LA BIBLIA-Vilma Mendez

Las cinco excusas más comunes de las mujeres para no estudiar la Palabra. Recomendaciones prácticas

MINISTERIO EZER·THURSDAY, MAY 18, 2017

Cuarta excusa: No tengo deseos de leer, no soy disciplinada.

…pero las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril. Mc. 4:19

Entre los talentos que el Señor me ha dado está mi amor por lo gráfico, por lo creativo, por el arte. A menudo el artista es motivado por la inspiración, es decir que producimos algo cuando la “musa” nos visita o nos mueve. Es en esta área que decimos que somos inspiradas por sentimientos; es decir, los sentimientos me gobiernan y dirigen de acuerdo a cómo me sienta. Hago las cosas “cuando sienta deseos” o “cuando me dan ganas”.

Pero el cristiano no vive por sentimientos, sino por principios. Vivimos por convicción. Es decir, cuando en mi mente entiendo que algo es bueno para mí, y tomo la decisión de llevarlo a la práctica. Nuestro hijo menor se hizo muy famoso en nuestra familia por una expresión en inglés que utilizaba frecuentemente: “I don’t feel like“; cuando le preguntabas si quería algo de comer, él respondía, “No tengo deseos de……pizza, hot dog, etc.”

Cuando vives por principios y convicciones de estudiar la Palabra, es porque estás convencida que es lo mejor para tu alma. El Pastor John Piper dice que en las mañanas su cerebro está lento, dormido, y tiene que darle una orden a una de sus piernas para que salga de la cama, y luego a su pierna izquierda. El estudio de la Palabra es un hábito, es una repetición de acciones. Es una disciplina aun cuando a veces no tenemos deseos, ni sentimos la “inspiración” de estudiarla. La Biblia es como la comida, debes tener hambre y sed por ella.

Cuando se presentaban tus palabras, yo las comía; tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón. Jeremías 15:16

¿Cómo remediarlo?

  1. Ora, clama a Dios que te dé deseo por Él y por Su Palabra;
  2. Planifica estudiar cuando tus hijos están en clases;
  3. Hazlo por semestre o cuatrimestre, toma recesos o vacaciones;
  4. Durante las mañanas tu mente está más fresca;
  5. Haz un compromiso, toma una resolución;
  6. Siéntate en el mismo lugar, ten un rincón especial, o un sillón especial, una mecedora, una mesa, o escritorio. Para mí, el tener una manta, a veces en el suelo junto al lugar más calientito, fue una manera invitante.
  7. Empieza poco a poco, únete a un grupo o hazlo con una amiga, regístrate, a un grupo de estudio, las mujeres somos relacionales (ellas te van a extrañar, a llamar, etc.) van a estudiar un libro de la biblia en específico.
  8. Cuando falles en leer o estudiar un día, o dos días…o hasta más ¡no te desanimes! esto va a suceder. Vuelve a comenzar y a tomar el ritmo.

Vilma Mata de Méndez

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