GOZO Y ESPERANZA EN MEDIO TRISTEZA-Vilma Mendez

Gozo y esperanza

MINISTERIO EZER·WEDNESDAY, JULY 26, 2017

Tristeza y melancolía profunda

1. Recuerda que se trata de un proceso que incluye clamar, esperar Su rescate (en este tiempo Dios forma paciencia en nosotras):

Al Señor esperé pacientemente, y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor. Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos. Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios; muchos verán esto, y temerán, y confiarán en el Señor. Salmo 40:1-3

2. Sigue el ciclo o patrón en tristeza: Angustias-Invócame-te libraré-me honrarás-harás sacrificios de acciones de gracias.

Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo; e invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás. Salmo 50:14-15

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Romanos 8:37

3. Cuando la tristeza aparece de repente en tu vida y amenaza tu futuro, el primer efecto que produce, es un shock, como una bomba, ninguno de estos primeros efectos es los cuales no son pecado. El pecado aparece cuando cedes a la tristeza. Cuando empiezas a dejar que tu rostro se demude, a quejarte, a morar en ese estado, a quedarte ahí, a decir lo mismo a cada persona que pasa por tu lado.

¿Debes preguntarte? ¿De dónde viene esta tristeza? ¿Por qué estoy triste? ¿Qué dije? ¿Qué escuché? ¿Qué vi en las redes? ¿o en la TV? ¿SE HA ENTRISTECIDO EL ESPIRITU SANTO DENTRO DE MI? ¿ESTÁ MI CONCIENCIA ACUSÁNDOME? Si te entregas a la tristeza no te enfrentas a la guerra espiritual.

4. Háblale a tu alma: ¿por qué te abates? ¿Por qué te turbas dentro de mí? Dale órdenes a tu alma “¡Confía en Dios!” “¡Espera en Dios!” Recita promesas de Dios para ti, que has memorizado; “el Señor vendrá, no tardará, aunque me matare en Él esperaré”.

5. Cuidado con la incredulidad que puede hacer que te des por vencida. INCREDULIDAD es no creer que Dios es bueno, y creer que Él no es real: “¡Dios no está en esta tristeza!” “Dios no está en esta situación”. Incredulidad es no pelear por la fe, ni por la gracia para la próxima hora, minuto, tarde, día. Es decirle a Dios “no eres bueno”; “no me merezco esto”. Es sentir y manifestar queja y enojo por lo que Dios ha permitido en tu vida.

Incredulidad es fallar en no atesorar, no recordar, ni aplicar las promesas de Dios para ti en Jesús. Imita a Jesús. Síguele. Haz lo que Él hizo.

6. Identifica tus ídolos. ¿Estás triste porque no obtienes lo que quieres? ¿No consigues que hagan lo que dices? ¿Lo que mandas? Eso es idolatría. Cuando hay cosas que crees que mereces.

¿A qué le prestas mayor atención en tu vida? ¿Lo espiritual? ¿Físico? ¿Emocional? ¿Trabajo? ¿Familia? ¿Biblia? ¿Oración?

¿Cuál es el ídolo más grande que Dios en tu vida? ¿Aprobación? ¿temor? ¿afirmación? ¿Cómo se llama? Ponle nombre. ¿Dónde entra el orgullo?

7. Cuando las tinieblas no se disipan: sigue clamando, a veces parece que Dios está cubierto por una neblina, pero, aunque no lo sientas, Él está ahí. Créelo. Como el centinela espera la mañana, así espera mi alma al Señor. ¿Hasta cuándo oh Dios? ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de ti? Mi alma tiene sed de ti Dios, del Dios vivo.

PELEA POR EL GOZO

  • Recuerda que la Fuente de tu gozo es Él: Salmo 92:4 Porque tú, oh Señor, me has alegrado con tus obras, (mas que ellos cuando estaban en sus vinos y en sus fiestas) cantaré con gozo ante las obras de tus manos.
  • Aunque no se resuelva la situación, ni recibas lo que quieres… el gozo del Señor es tu fortaleza.

Oración: Oh, corazón ¿Cuál es tu condición? ¿Estás abatido por la angustia? ¿Lastimado? ¿Te han abandonado? ¿Te han maltratado? Entonces clama a Dios. Nadie más puede ayudarte, Él es tu única esperanza. Clama a Él porque Él puede ayudarte. Este clamor es la verdadera adoración que Dios desea. Vendrá Su paz. No se trata de rituales, sicólogos, vacaciones, música, diversión, no se trata de ceremonias, no se trata de esforzarte sino de clamar a Dios en la hora del problema, de la aflicción y del sufrimiento.

Anímense jóvenes, señoras, mujeres de fe que han tenido que luchar con la tristeza: lo mismo ocurrió con Charles Spurgeon y Martin Lutero. La derrota no es sentir tristeza, sino darse por vencido. Entregarse a sucumbir.

Vilma Mata de Méndez

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